Los millennials y las entidades crediticias online, una relación prometedora

13/03/2018

Los millennials y las entidades crediticias online, una relación prometedora

Desde que en 2013 viese la luz el estudio Millennial Disruption Index, publicado por Viacom Media Network (propietaria, entre otros, de canales como MTV), el futuro de la relación de los servicios financieros con los nacidos entre 1981 y el año 2000 ha ido conquistando posiciones hasta ocupar el primer plano de un debate que resulta tan inevitable como tardío.

Ya por entonces, dicho estudio arrojaba conclusiones alarmantes, como que el 71 % de quienes rondaban la treintena en EEUU preferían ir al dentista antes que acudir a su banco. Para ese importante porcentaje, los servicios financieros, en particular, y la banca tradicional,en general,se presentabancomo un capítulo tedioso que debían asumir y capear por obligación sin el más mínimo interés o confianza. La cosa, con el paso de los años, no ha mejorado, ni en EEUU ni en Europa.

La banca tradicional sigue resultando extremadamente aburrida para una generación que utiliza su smartphone para comprar un billete de avión, decidir en qué restaurante cenará el próximo sábado o verificar los movimientos de sus tarjetas bancarias, es decir, un tipo de consumidor que busca inmediatez, agilidad, sencillez y transparencia para un nivel de gasto sin precedentes y con un marco económico y laboral inestable que ha desencantado a toda una generación.

 

Más humana, más práctica, más inmediata

Si lo pensamos bien, no es de extrañar que quienes han nacido en el marco de la mayor revolución tecnológica de los últimos tiempos necesite “algo” nuevo que satisfaga sus necesidades financieras, un servicio que, a diferencia de las entidades tradicionales, ofrezca una alternativa capaz de dar respuesta a sus nuevos hábitos de consumo o, mejor dicho, a una nueva forma de entender la vida donde palabras como “responsabilidad civil”, “sostenibilidad” o “justicia social” cobran un nuevo sentido.

Dispuestos a cambiarse de compañía cuando haga falta en pro de mejores servicios, más justos, más claros, y nada interesados en contratar paquetes que les aten de por vida, los millennials huyen de todo aquello que huela a publicitario, a lento, a impersonal. Quieren servicios ágiles y los quieren aquí y ahora.

Según el informe lanzado hace dos años por FirtsData, The Unbanked Generation, entre las principales razones esgrimidas por los millennials para cambiar de banco se encuentran la buena opinión de otros usuarios, los servicios gratuitos y una mejor experiencia digital. En cuanto a los principales motivos de frustración, la dificultad o lentitud en la resolución de problemas, la espera de colas, los fallos tecnológicos o la imposibilidad de poder llevar a cabo de forma online gestiones y transacciones financieras.

Quizás por estas múltiples razones, de sobrado peso, la banca tradicional se hayavolcado en el diseño de productos especialmente pensados para los millennials, desde la cuenta 1,2,3 Smart del Banco Santander para clientes de entre 18 y 31 años,que sepuede contratar desde el móvil, al esfuerzo inversor de BBVA en Atom Bank, un banco inglés que opera exclusivamente a través del móvil y que ofrece servicios financieros a usuarios millennials.

 

Fintech y big tech, a la conquista del nuevo mercado

El apogeo de las fintech o sector tecnofinanciero responde precisamente a esta disyuntiva, la marcada por una generación que no se siente atraída por los servicios financieros tradicionales y a la cual ni cajas ni bancos consigue seducir con promociones y páginas web atractivas. Han venido, las fintech, por lo tanto, a ocupar un vacío que se hacía cada vez más patente.

De base tecnológica, con servicios 100 % online y con el teléfono móvil como correa de transmisión, estas nuevas entidades crediticias y financieras (que ya superan las 300 en nuestro país según datos del Observatorio de la Digitalización Financiera) se han propuesto conquistar el corazón y la cabeza de quienes ya reclaman créditos al consumo, productos de inversión e hipotecas a su medida, es decir, servicios que no requieran desplazamientos para su contratación, tan solo conexión a internet y un dispositivo móvil; que no les aten con el banco a través de productos adicionales ni conlleven ningún riesgo, que sean claros en sus cláusulas sobre derechos, obligaciones, beneficios, rendimientos, etc., que puedan controlar de forma directa, práctica y personal, y que, a ser posible, les permitan realizar consultas sobre el servicio contratado a cualquier hora del día desde no importa qué lugar.

Pero no son las únicas, las denominadas empresas big tech o GAFA, acrónimoderivado delos gigantes económicos Google, Amazon, Facebook o Apple, cuyo grado de penetración y devoción entre los usuarios es difícil de contrarrestar,también han iniciado una carrera hacia la conquista de los millennials de la mano de una capacidad potencial sin precedentes para ganar cuota de mercado.

Sin embargo, y a pesar de la influencia de estas últimas, los hábitos de consumo de los millennials, su forma de vivir y las ventajas que las fintech y nuevos productos financieros como los créditos rápidos sin compromisos ponen en bandeja una relación que, a juzgar por la mayoría de los expertos, se consolidará con el paso del tiempo. Al fin y al cabo, los jóvenes de hoy quieren lo mismo que ha querido siempre el consumidor, entidades que garanticen lo mejor para su salud financiera, salvo que ahora, estas deberán conseguirlo a través de estrategias móviles que avalen la satisfacción de un usuario totalmente digital, un usuario que se sitúe en el centro del negocio financiero.

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